AcBio desarrolló modelos espaciales que representan distintas dimensiones ambientales de Tierra del Fuego: el carbono, el agua, los hábitats y la costa. Los modelos traducen procesos ecológicos difíciles de observar a simple vista en representaciones cartográficas que permiten conocer cómo se distribuyen estas características en el territorio.
Los seis modelos espaciales de Contribuciones de la Naturaleza para la Gente desarrollados por AcBio son: Carbono Verde, Carbono Azul, Calidad de Hábitat, Riesgo de Hábitat, Rendimiento Hídrico Anual y Vulnerabilidad Costera.
Esta información puede incorporarse a la planificación y gestión territorial para respaldar la toma de decisiones basada en evidencia y contribuir a la protección de los bosques y humedales de Tierra del Fuego. Ese es el objetivo de AcBio: fortalecer las capacidades de los gobiernos subnacionales y las organizaciones de la sociedad civil y poner a su disposición algunas herramientas para el cuidado de esos ecosistemas y su biodiversidad.
Los seis modelos fueron desarrollados por especialistas fueguinos y están disponibles para consulta en el sitio web de AcBio – Acción por la Biodiversidad.
También están disponibles en la Infraestructura de Datos de la provincia de Tierra del Fuego.
¿Qué es un modelo espacial?
Un modelo espacial explica, a partir de datos y reglas, cómo se distribuye o se comporta una característica del territorio: dónde se concentra el carbono almacenado, qué sectores presentan mejores condiciones para los hábitats, qué cuencas aportan mayor caudal de agua.
Para construirlo se combina información sobre cobertura del suelo, precipitaciones, topografía, ecosistemas, infraestructura y actividades humanas. Esa información se organiza espacialmente y se relaciona mediante un método que define qué variables se consideran y cómo interactúan entre sí.
AcBio utilizó para esto InVEST (Integrated Valuation of Ecosystem Services and Tradeoffs), una plataforma del Natural Capital Project que emplea información biofísica y geográfica para generar estimaciones útiles en procesos de planificación y toma de decisiones.
Carbono Verde: dónde se encuentran las mayores reservas de carbono
Los ecosistemas terrestres almacenan carbono en la vegetación, las raíces, los suelos y la materia orgánica muerta. El modelo de Carbono Verde relaciona el mapa de cobertura del suelo de Tierra del Fuego con estimaciones de carbono en esos cuatro depósitos y genera una representación espacial de dónde se concentran las reservas.
En Tierra del Fuego, la estepa presenta los valores más bajos, matorrales y pastizales ocupan valores intermedios, y bosques y humedales están entre los ambientes con mayores reservas. Las turberas se destacan tanto por la cantidad de carbono almacenado por unidad de superficie como por su extensión.
Este mapa aporta un criterio para priorizar qué ecosistemas conviene proteger en una estrategia orientada a mantener carbono fuera de la atmósfera.
Carbono Azul: dónde se encuentra el carbono almacenado en los ecosistemas marinos
Los ambientes marinos y costeros también almacenan grandes cantidades de carbono. El modelo de Carbono Azul de AcBio se concentra en los bosques marinos de macroalgas, dominados por Macrocystis pyrifera, que crecen en las costas de la Isla Grande y de la Isla de los Estados.
El modelo representa espacialmente el carbono almacenado en la biomasa de esos bosques submarinos y suma al análisis un territorio que rara vez aparece en los mapas terrestres. Península Mitre surge como el sector más relevante de la Isla Grande en captación de carbono azul.
Además de almacenar carbono, los bosques de macroalgas dan refugio a distintas especies y sostienen las redes tróficas marinas, por lo que su mapeo aporta una lectura del territorio costero que complementa la información terrestre.
Calidad de Hábitat: en qué condiciones se encuentran los ambientes
Un mismo tipo de cobertura puede presentar condiciones distintas según su cercanía a actividades humanas. El Modelo de Calidad de Hábitat combina la cobertura del suelo con la distribución de amenazas a la biodiversidad —áreas de extracción de hidrocarburos y de turba, castoreras, aserraderos, estancias, urbanizaciones, caminos, senderos, incendios y gasoductos— y estima la calidad de los hábitats según su sensibilidad y su distancia a esas fuentes de presión.
El resultado agrega una dimensión que un mapa de cobertura no muestra por sí solo: como afectan las presiones y amenazas a los ambientes naturales, un dato clave para priorizar dónde intervenir primero.
Riesgo de Hábitat: dónde se concentran las presiones
El Modelo de Riesgo de Hábitat analiza la exposición de los ecosistemas a actividades humanas y las consecuencias de esa exposición, a partir de un enfoque que cruza cada hábitat con cada factor de estrés. En Tierra del Fuego se consideraron la extracción de hidrocarburos, el uso ganadero, la extracción maderera y de turba, los incendios, la vialidad, los gasoductos y las castoreras.
Según los resultados de AcBio, los mayores niveles de riesgo se concentran en zonas vinculadas con la extracción de hidrocarburos, los incendios y la extracción de turba. Este mapa permite priorizar dónde una presión adicional tendría mayor impacto, un insumo directo para la gestión de áreas protegidas y la evaluación de proyectos productivos.
Rendimiento Hídrico Anual: cómo se distribuye el agua que aportan las cuencas
El Modelo de Rendimiento Hídrico Anual estima cuánta agua producen las cuencas de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Los resultados se expresan en metros cúbicos o milímetros por año.
En el modelo de AcBio, la mayor producción anual de agua se concentra en el departamento Tolhuin. El mapa permite observar el territorio a través de sus cuencas y no de sus límites administrativos, un criterio útil para planificar el uso del agua entre municipios que comparten una misma cuenca.
Vulnerabilidad Costera: qué sectores presentan mayor exposición
La costa fueguina combina relieve, condiciones climáticas y ecosistemas que hacen variar la exposición frente a la erosión y las inundaciones. El Modelo de Vulnerabilidad Costera de AcBio combina el relieve, los hábitats naturales, la exposición al viento y al oleaje y la profundidad asociada al potencial de marejada para construir un índice de exposición relativa a lo largo de la costa.
Los hábitats naturales entran en el análisis porque la vegetación y otros ambientes costeros disipan energía del oleaje y estabilizan sedimentos, y así reducen la exposición de los sectores donde se conservan. AcBio identifica sectores de alta vulnerabilidad en el sur de Bahía San Sebastián, distintos puntos entre Ushuaia y Estancia Moat, el extremo suroeste de Península Mitre y la costa sur de la Isla de los Estados, un mapa que puede orientar dónde priorizar la conservación de esos ambientes protectores.
Del modelo a la decisión
El valor de estos modelos está en convertir información sobre el funcionamiento de los ecosistemas en evidencia para la gestión del territorio. Para los gobiernos locales y subnacionales, esta información puede incorporarse a la planificación territorial, ayudar a identificar áreas prioritarias para la conservación, evaluar los posibles efectos de distintas intervenciones y orientar recursos y acciones de gestión. También permite considerar procesos que exceden los límites administrativos, como ocurre con las cuencas y los sistemas costeros.
Para las organizaciones de la sociedad civil, los modelos aportan una base de información para conocer y analizar el territorio, identificar amenazas, fundamentar propuestas de conservación y participar en procesos de planificación y discusión pública. El acceso a esta evidencia fortalece su capacidad para dialogar con gobiernos y otros actores y aportar elementos concretos a las decisiones que afectan a los ecosistemas.
Así, el conocimiento espacial puede convertirse en una herramienta para fortalecer las capacidades de quienes gestionan y participan en la gestión del territorio, y para incorporar el cuidado de los ecosistemas y su biodiversidad en las decisiones que se toman sobre Tierra del Fuego.
