Un mapa puede mostrar los límites de una ciudad, por dónde pasa una ruta o dónde se encuentra un área natural protegida. Pero también puede ayudar a representar cuánto carbono almacena un ecosistema, qué zonas presentan mayores presiones sobre sus hábitats, qué cantidad de agua producen las cuencas o qué sectores de la costa presentan mayor vulnerabilidad.
Ese segundo tipo de información es el que el proyecto AcBio – Acción por la Biodiversidad aportó a la Infraestructura de Datos Espaciales de Tierra del Fuego (IDE-TDF): seis modelos geoespaciales sobre carbono verde, carbono azul, calidad de hábitat, riesgo de hábitat, rendimiento hídrico anual y vulnerabilidad costera.
AcBio es un proyecto implementado por ICLEI Argentina y Asociación Bahía Encerrada (ABE) y cofinanciado por la Unión Europea, que busca fortalecer las capacidades de organizaciones de la sociedad civil y gobiernos subnacionales para la protección de bosques y humedales de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. En el marco de sus actividades de generación de conocimiento territorial, desarrolló estos modelos a partir de distintas fuentes de información científica.
Los modelos fueron incorporados al geoportal de la Infraestructura de Datos Espaciales de Tierra del Fuego (IDE-TDF). Camila Cantero, geógrafa fueguina y directora de Información Geográfica e Infraestructuras de Datos Espaciales, la define como “una comunidad sociotécnica que posibilita la integración de diferentes datos del territorio en el marco de estándares, de normativas y de procesos formativos para que tanto los tomadores de decisión como la comunidad en general puedan acceder a datos que permiten tomar decisiones más informadas”.

Seis modelos para representar distintas dimensiones del territorio
Los seis modelos desarrollados por AcBio permiten representar espacialmente diferentes características ambientales de Tierra del Fuego: carbono verde, carbono azul, calidad de hábitat, riesgo de hábitat, rendimiento hídrico y vulnerabilidad costera. Esta evidencia busca contribuir al diseño de políticas públicas con información territorial que permita orientar la toma de decisiones para la conservación y gestión sostenible de los ecosistemas.
Su desarrollo utilizó un enfoque analítico basado en datos biofísicos y espaciales para cuantificar y visualizar los beneficios que los ecosistemas proporcionan a las sociedades humanas.
Los modelos fueron generados por un equipo de expertos fueguinos que, a través de la plataforma InVest, generó modelos georreferenciados que permiten dimensionar en el territorio las distintas formas en que la naturaleza sustenta la vida. Utilizaron un enfoque analítico basado en datos biofísicos y espaciales para cuantificar y visualizar los beneficios que los ecosistemas proporcionan a las sociedades humanas.
La directora de IDE-TDF destacó el hecho de que los equipos de consultores que participaron en el proceso fueran fueguinos y formen parte de entidades científico-técnicas como CADIC-CONICET y de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF). “Hay un conocimiento del territorio que se ve reflejado en esa información disponibilizada”, señaló.
Qué dicen los territorios
El modelo de carbono verde representa el carbono almacenado en los ecosistemas terrestres, mientras que el modelo de carbono azul aborda el carbono almacenado en ecosistemas costeros y marinos, particularmente en los bosques de macroalgas.
Los modelos de calidad de hábitat y riesgo de hábitat permiten analizar diferentes dimensiones vinculadas con las condiciones de los ecosistemas y las presiones a las que están expuestos. El primero considera factores relacionados con el uso del suelo y distintas amenazas a la biodiversidad; el segundo permite identificar ecosistemas sometidos a mayores niveles de presión y sus principales causas.
El modelo de rendimiento hídrico representa la cantidad de agua producida por las cuencas hidrográficas de la Isla Grande de Tierra del Fuego. El de vulnerabilidad costera permite analizar la exposición de distintos sectores de la costa frente a riesgos naturales, considerando también características de los ecosistemas presentes en esas áreas.
En conjunto, estos modelos agregan otra escala de lectura a la información territorial: indican dónde están los elementos del territorio, además de algunas de las funciones, presiones y condiciones ambientales que se distribuyen espacialmente sobre él.
Qué es la IDE-TDF
La IDE-TDF comenzó a construirse en 2016, cuando Tierra del Fuego adhirió a la Infraestructura de Datos Espaciales de la República Argentina (IDERA). En 2022, la provincia estableció su propia normativa y consolidó institucionalmente la IDE-TDF como una política pública.
En el ámbito regional, participa de IDE Patagonia, una iniciativa que reúne a los nodos patagónicos y permite integrar sus datos en un visor común. También comenzó a articular con la IDE Magallanes, de Chile, para abordar información territorial de manera integrada en el ámbito de la Isla Grande de Tierra del Fuego y las islas ubicadas al sur del Canal Beagle.

Se define como una red de nodos que trabaja de manera coordinada y colaborativa con el objetivo de poner a disposición de toda la comunidad, información geoespacial actualizada y confiable, que sea útil para la gestión pública y privada, atendiendo también a las necesidades ciudadanas.
Según explicó la directora del organismo, la lógica que atraviesa este sistema es la de los datos abiertos. La información territorial adquiere valor cuando puede ser localizada, actualizada, validada y consultada por quienes necesitan utilizarla.
El trabajo de la IDE incluye asistencias técnicas a distintas áreas para mejorar la forma en que captan, analizan y representan información geográfica; propuestas de capacitación y formación para fortalecer las capacidades de los equipos; y actividades de divulgación destinadas tanto a organismos públicos como a la comunidad.

“Entendemos que mientras más claro, más sintético y mayor información haya sobre los datos cargados, eso se refleja en una mejora en la toma de decisiones que se plantean a partir de esos datos”, sostuvo Cantero.
Una red de productores de información
La IDE-TDF funciona como una red de nodos integrada por actores que producen información territorial o que contribuyen al desarrollo de otros componentes de la infraestructura. ICLEI –uno de los implementadores del proyecto AcBio– se incorporó a esta estructura en abril de 2026.

Cantero distingue dos tipos de nodos. Los productores de información son áreas, organismos, asociaciones o entidades científico-técnicas que tienen entre sus funciones la producción de datos localizados en el territorio. Pueden producir, por ejemplo, información sobre la ubicación de establecimientos educativos, la red vial o nuevos datos vinculados con determinadas necesidades de conocimiento territorial. Los modelos en el marco de AcBio son, para Cantero, un ejemplo de este tipo de producción.

Los nodos institucionales, por su parte, son actores que contribuyen al desarrollo de otros componentes de la IDE, vinculados con su institucionalización, formalización y fortalecimiento. “Esos dos tipos de nodos favorecen la consolidación de la IDE y nos permite hacernos conocidos en otros espacios donde uno pensaría que la información geográfica o territorial no está, no existe, no forma parte de la tarea diaria”, explicó Cantero. Según señaló, esta articulación también permite profundizar y mejorar el tipo de información disponible y los análisis territoriales que pueden llevarse adelante.
La incorporación de nuevos tipos de información
La incorporación de los modelos planteó un desafío, ya que actualmente el catálogo de objetos geográficos, uno de los documentos que estructura los tipos de información contemplados por la infraestructura, no incluye una categoría específica para los modelos, detalló la directora.
La incorporación de esta información abre así la posibilidad de ampliar ese instrumento para contemplar nuevos tipos de datos y representaciones territoriales. “De alguna manera también hace que ese documento sea vivo y nosotros podamos sumarle nuevos aportes”, agregó Cantero.
La experiencia de AcBio se suma de esta manera al trabajo que la IDE-TDF desarrolla desde hace una década para integrar información territorial producida por una diversidad de actores, bajo estándares comunes y con herramientas que permitan poner esos datos a disposición de organismos públicos y de la comunidad.
